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Red Pass

Rumo ao 38

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A Última Moeda ao Ar - A Kaiser a Escrever Novamente Sobre o Benfica

 

Depois da visita ao estádio a Kaiser destaca a famosa noite em que a eliminatória entre Benfica e Celtic teve de ser decidida por moeda ao ar. Foi a última decisão assim em noites europeias. A história merece ser lida, há fotos e vídeo a ilustrar o artigo de Miguel L. Pereira.

Deixo aqui um excerto do texto que serve só como amostra. Aconselho a lerem tudo em:
Benfica-Celtic, cuando la última moneda voló sobre Da Luz

 

Los octavos de final de la Copa de Europa de ese año habían reservado un duelo memorable entre dos campeones de Europa. El Benfica, finalista vencido del año anterior – y bicampeón europeo a principios de los sesenta – se media al Celtic de Glasgow, que dos años antes había logrado lo impensable desmontando el puzzle defensivo del Inter de Helenio Herrera. Dos escuelas totalmente distintas que, no obstante, anticipaban dos encuentros fascinantes. Los demás equipos del torneo lo  agradecían.

Uno de los favoritos se iba a quedar en el camino antes de Navidad. Éste era todavía el Benfica de Eusébio, Coluna, Simões, José Augusto y Torres, pero ya de una versión envejecida, sin tanto dinamismo y recorrido de la mítica línea de ataque que había dominado el fútbol europeo años antes. El acumular de lesiones y el paso de los años, invitaban a pensar en un campeón portugués más débil que su status podía anticipar. Por otro lado, el Celtic era todo dinamismo, todo velocidad, todo garra. Así había dibujado Jock Stein su proyecto, desde la nada, y fue a partir de esa base que los “católicos” de Glasgow se hicieron grandes en Europa. La clase de Jimmy Johnstone. La autoridad de Gemmel y McNeill y el gol de Wallace hacían la diferencia en los “Old Firm” escoceses, pero las noches europeas eran otro cantar.

Foto: www.dailyrecord.co.uk | Benfica entrenándose en Escocia

Foto: www.dailyrecord.co.uk | Benfica entrenándose en Escocia en el partido de ida

En el primer partido, disputado el 12 de Noviembre, ninguno de los equipos se presentó en su máxima fuerza. Coluna venia de una lesión y Eusébio arrastraba molestias. No aguantó más que cuarenta y cinco minutos aunque, reza la leyenda, nunca estuvo realmente sobre el césped del Parkhead. El duelo fue un monologo escocés. El Celtic marcó tres goles,  y podía haber marcado tres más de no ser  por  las paradas milagrosas de Zé Henrique, que llevaron a locura a mas de 80.000 hinchas locales que no pararon todo el partido de anunciar a capela el fin del mundo para los portugueses. Ahora soñaban otra vez con Lisboa, esa ciudad memorable en la mitología de los verdes, de los leones de Stein.